A lo largo de los mil años del Imperio Romano, poblaciones dispares empezaron a conectarse de nuevas formas: a través de rutas comerciales, colaboración económica y política, y esfuerzos militares conjuntos. Ahora, un equipo internacional dirigido por investigadores de Stanford Medicine ha utilizado material genético de esqueletos antiguos para elaborar una imagen detallada de los patrones de viaje y migración durante el apogeo del imperio.
