A lo largo de su dilatada historia, Roma se apuntó numerosas victorias militares que la permitieron crecer, expandirse y dominar casi todo el mundo conocido en la Antigüedad. Pero también sufrió derrotas y algunas resultaron especialmente dolorosas por las circunstancias en que se produjeron. Una de ellas, seguramente de las peores por la humillación que implicó, fue la de las Horcas Caudinas:
