No es la primera vez que hablamos de pareidolia en referencia al Antiguo Egipto; ya lo hicimos en al artículo dedicado a los relieves del templo de Seti I en Abidos y su parecido con un helicóptero, un tanque y un avión. Hoy vamos a ver otro ejemplo habitual, tan jugoso como el anterior para la imaginación, pero más burdo aún por cuanto no se basa en ruinas en mal estado ni palimpsestos: las llamadas lámparas o bombillas de Dendera.
