Nunca he sentido demasiada inclinación por lo qué podríamos llamar el “amor propio local”, y mucho menos ¡por ese prurito, tan arraigado en todas partes, de exagerar o desaforar las “glorías históricas” del país. De ahí que las ya viejas polémicas acerca de la ciudad española donde funcionó la “primera “imprenta, o donde se publicó el “primer” libro, apenas me hayan interesado en su aspecto de rivalidad vecina.

https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20220313/8119703/opinion-joan-fuster-quinientos-anos-imprentas-biblias-polemicas.html