Con permiso de La Mona Lisa, San Juan Bautista es uno de los retratos más perfectos de Leonardo da Vinci y de todo el Renacimiento. Igual que la Gioconda, sus misteriosas sonrisa y mirada han dado lugar a múltiples teorías y no pocos expertos opinan que la imagen destila una pasión erótica del autor hacia su joven modelo, cuya identidad continua siendo debatida
